viernes, julio 17, 2009

Cuando un libro ya no es una piedra

Gracias a las complejas tramas de la desorganización y la mediocridad alegre (para con el publico guayaquileño) los ejemplares de la colección en la que aparecen ciertos escritores ecuatorianos publicados por Alfaguara no aparecieron jamás en el recinto de la Expolibro 2009.

El miércoles a las ocho me senté por casualidad en el lanzamiento de esta colección y los escritores antologados se suben a la tarima sin la gracia que tiene Jazmín la Tumbadora en la carpa de la Feria de Duran.

Pero en esa otra feria la Tumbadora canta, de subirse a desfilar las piernas solamente, la audiencia haría sus reclamos. Acá como en el público hay diez personas educadas, la dinámica es otra, los escritores hablan sobre la antología un buen rato, sobre el podio, sobre nosotros, montados en el blanco estrado de la fama de una ciudad y un país pequeños y dicen: No hay antología. Si vino a comprar el libro ups...no ha llegado.


Por esa puerta se fue el libro quizás

Antes de eso estuve en una mesa redonda en la que se iba a discutir sobre la figura del desaparecido Jaime Roldós y las implicaciones históricas del retorno a la democracia y de su muerte. Interesante, Enrique Ayala Mora, Malena Briones y otros expositores mas describieron y opinaron sobre muchas incidencias históricas del personaje y su repercusión en la actualidad mientras los estudiantes de colegio a los que habían obligado a ir enrollaron los ejemplares de cortesía que diario el Telégrafo distribuyo en el recinto para pegarse en la cabeza con ellos (Noté que su tamaño berlinés lo hace ideal para tal cometido).

Terminada la guerra mediática comenzaron a preguntarle a todos (hasta a mi) cuando demonios les iban a tomar lista. Llegado el momento de las nominas en voz alta los chicos se fueron corriendo, alegres e ignorantes de quien habrá sido ese Roldós. Les quería contar que aquí hubo en esos tiempos, agentes de la CIA que son como el James Bond pero menos guapos. Pero la gente educada como yo se queda callada en los eventos.

Ex agente de la Cia y escritor

Una vez terminado el panel visite los privativos puestos de las principales librerías. No deseaba ni me faltaba en mi biblioteca nada que costase menos de 35 dólares. Regresé con las manos vacios. La etiqueta de un compendio de tres obras de Juan Carlos Onetti decía: 138 dólares (el precio normal) 134 (precio de oferta). Y más o menos así estaban los precios. Deberían asesorarse por almacenes la Ganga.

Esta muy caro mi libro (Escritor)

(Ya me gusto eso de hacer decir a los escritores muertos lo que me da la gana)

Entre tanta ausencia, vacío y exceso me resonaba en la cabeza un golpe y también a mis dos acompañantes (comparten conmigo la infamia). Esa misma tarde supimos en Guayaquil que los metropolitanos tenían orden de impedir la protesta de los trabajadores informales. Circunstancias de la vida me han llevado a conocer a muchas personas que venden gaseosas, juguetes y cualquier cosa en las calles de la ciudad. Ellos también quisieran subirse en un podio a recibir aplausos, tener un stand, hablar sobre presidentes sin embargo venden Coca Cola. La tragedia de Ulises cuando es guayaquileña e irremediable no suena tan admirable en los altos fondos que habito. Los trabajadores arrancaron piedras de la calle. Algo así como los jovencitos del mayo francés. Pero oigan, callen a esta mala aprendiz de Eduardo Galeano. Ellos son mestizos, pobres e indeterminados.

Así que con piedras en mano defendiendo el derecho a trabajar peleaban cuerpo a cuerpo horas antes de que se prendiese bien la feria (de las vanidades). El día miércoles la feria que estuvo mal organizada llena de egos inmensos y eventos que pretenden hacer reflexión para un público colegial mal leído tuvo como antesala, brillando por contraste a pocas cuadras, la lucha de una mayoría guayaquileña que vive circunstancias que rozan la imposible para su subsistencia. En el recinto de los libros caros y los alumnos que se dan con el diario ,de esto no se habla.Porque la feria por la feria y el arte por el arte. (Hay que volver a quemar a Gallegos Lara y a las cruces en año nuevo y Navidad porque eso es ser un buen escritor).


Y miren las lindas paradojas. En este dia que visite la feria del libro yo adivino y siento (que en las bases de su incoherencia) escritores, academicos y gestores culturales.nosi mpusieron las mismas palabras que el alcalde les dijo hace meses a los comerciantes cuando estos “neceaban” por sus derechos : Yo digo y si quieren escuchan.



PD: Mis criticas al evento sobre Roldos van del lado de que en una feria de tintes masivos el publico debe ser leido de forma tal que se tome en cuenta la novedad del tema para ellos, moldear las formas del discurso para hacerlo interesante para los jóvenes y lograr la inclusión. Aunque esto nos preocupa a los que somos mercachifles de la comunicación, claro.

jueves, julio 09, 2009

La felicidad en el lado A y en el B


Puede que me equivoque pero creo que la mayor parte de la gente deambula por el mundo buscándola felicidad.Como la fabrica, crea , roba o encuentra, ahi tenemos la historia del mundo. Desde las piramides faraonicas hasta el facebook. Construcciones alrecedor de las cuales se teje la cultura de seres con capacidades peligrosas. Soñar para desear., desear para ordenar, ordenar para matar e iluminar para morir.
Solo un ser peligroso podria usar las ideas de un creador para dictar los terminos de las cruzadas y matar a los otros, a esos que no se entiende.
Entiendan los textos de este blog como los de una persona que intenta releer y armar lo que puede. Necesita una explicacion probablemente.

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Como el ser humano es complicado y necesita de elementos externos básicos (comida, luz, ambiente medio sano) para vivir entonces se los procura. Cuando todo esto se llena, se hacen más visibles aun los dramas existenciales. Las madres decoran con fantasmas el escenario infantil de los chicos. Estos les acompañaran toda la vida tomando formas diversas.

Encarnándose en terrores, angustias, inseguridades y demás fricciones perennes que resultan del choque entre el escenario propio y el gran estadio, el mundo.

Algunos tocaran el lado B del siglo cantando las patologías de la época. Construyéndola. Algunas clásicas: alcoholismo, drogadicción, promiscuidad a mansalva, trastornos alimenticos, conducta destructiva en todas sus variantes, para destruir el envase que nos toco en suerte sin pedirlo, vaciando sentimientos para convertirlos en chupones intercambiables, etc.

Pondrán otros el lado A: adictos a las compras, a las modas, crearan una personalidad de cyborgg consumidor con extremidades extensibles en el auto, casa en el sitio más exclusivo, utilería social, etc, etc...Eso que se llama un buen estilo de vida.

Los últimos no serán tan criticados porque mueven las fuerzas productivas del mundo. Los otros si porque consumen productos clandestinos. Se dan combinaciones entre las dos modalidades pero los del lado A viven experiencias del lado B de forma discreta.

Puede uno ponerse a reflexionar sobre las implicaciones culturales, motivaciones y deseos del mundo y dejar de pensar que existe algo así como la razón. Existe esa chanfaina que se llama cultura y nos llena de todo porque la vivimos sin ser conscientes de ella. No hacemos nada por nuestra construcción cultura, actuamos por la razón. Esa barbaridad se repite hasta el hartazgo, linda herencia de la edad moderna.

Ni quien reflexiona estas líneas razón tiene, parte de un sentido comunitario y de justicia aprendido mediante la observación de la naturaleza (el escenario que hemos destruido y seguimos haciéndolo cada vez que podemos) y debido a las enseñanzas de dos judíos, uno flaco y otro barbón.

Digamos que cuando uno no encuentra una satisfacción plena en los objetos de consumo y si en el arte y en la gente construida como obra de arte (única) entonces le apesta confesarle sus penas y buscar consuelo en el Iphone.