Gracias a las complejas tramas de la desorganización y la mediocridad alegre (para con el publico guayaquileño) los ejemplares de la colección en la que aparecen ciertos escritores ecuatorianos publicados por Alfaguara no aparecieron jamás en el recinto de la Expolibro 2009.
El miércoles a las ocho me senté por casualidad en el lanzamiento de esta colección y los escritores antologados se suben a la tarima sin la gracia que tiene Jazmín la Tumbadora en la carpa de la Feria de Duran.
Pero en esa otra feria la Tumbadora canta, de subirse a desfilar las piernas solamente, la audiencia haría sus reclamos. Acá como en el público hay diez personas educadas, la dinámica es otra, los escritores hablan sobre la antología un buen rato, sobre el podio, sobre nosotros, montados en el blanco estrado de la fama de una ciudad y un país pequeños y dicen: No hay antología. Si vino a comprar el libro ups...no ha llegado.
Por esa puerta se fue el libro quizás
Antes de eso estuve en una mesa redonda en la que se iba a discutir sobre la figura del desaparecido Jaime Roldós y las implicaciones históricas del retorno a la democracia y de su muerte. Interesante, Enrique Ayala Mora, Malena Briones y otros expositores mas describieron y opinaron sobre muchas incidencias históricas del personaje y su repercusión en la actualidad mientras los estudiantes de colegio a los que habían obligado a ir enrollaron los ejemplares de cortesía que diario el Telégrafo distribuyo en el recinto para pegarse en la cabeza con ellos (Noté que su tamaño berlinés lo hace ideal para tal cometido).
Terminada la guerra mediática comenzaron a preguntarle a todos (hasta a mi) cuando demonios les iban a tomar lista. Llegado el momento de las nominas en voz alta los chicos se fueron corriendo, alegres e ignorantes de quien habrá sido ese Roldós. Les quería contar que aquí hubo en esos tiempos, agentes de la CIA que son como el James Bond pero menos guapos. Pero la gente educada como yo se queda callada en los eventos.
Ex agente de la Cia y escritor
Una vez terminado el panel visite los privativos puestos de las principales librerías. No deseaba ni me faltaba en mi biblioteca nada que costase menos de 35 dólares. Regresé con las manos vacios. La etiqueta de un compendio de tres obras de Juan Carlos Onetti decía: 138 dólares (el precio normal) 134 (precio de oferta). Y más o menos así estaban los precios. Deberían asesorarse por almacenes la Ganga.
Esta muy caro mi libro (Escritor)
(Ya me gusto eso de hacer decir a los escritores muertos lo que me da la gana)
Entre tanta ausencia, vacío y exceso me resonaba en la cabeza un golpe y también a mis dos acompañantes (comparten conmigo la infamia). Esa misma tarde supimos en Guayaquil que los metropolitanos tenían orden de impedir la protesta de los trabajadores informales. Circunstancias de la vida me han llevado a conocer a muchas personas que venden gaseosas, juguetes y cualquier cosa en las calles de la ciudad. Ellos también quisieran subirse en un podio a recibir aplausos, tener un stand, hablar sobre presidentes sin embargo venden Coca Cola. La tragedia de Ulises cuando es guayaquileña e irremediable no suena tan admirable en los altos fondos que habito. Los trabajadores arrancaron piedras de la calle. Algo así como los jovencitos del mayo francés. Pero oigan, callen a esta mala aprendiz de Eduardo Galeano. Ellos son mestizos, pobres e indeterminados.
Así que con piedras en mano defendiendo el derecho a trabajar peleaban cuerpo a cuerpo horas antes de que se prendiese bien la feria (de las vanidades). El día miércoles la feria que estuvo mal organizada llena de egos inmensos y eventos que pretenden hacer reflexión para un público colegial mal leído tuvo como antesala, brillando por contraste a pocas cuadras, la lucha de una mayoría guayaquileña que vive circunstancias que rozan la imposible para su subsistencia. En el recinto de los libros caros y los alumnos que se dan con el diario ,de esto no se habla.Porque la feria por la feria y el arte por el arte. (Hay que volver a quemar a Gallegos Lara y a las cruces en año nuevo y Navidad porque eso es ser un buen escritor).
Y miren las lindas paradojas. En este dia que visite la feria del libro yo adivino y siento (que en las bases de su incoherencia) escritores, academicos y gestores culturales.nosi mpusieron las mismas palabras que el alcalde les dijo hace meses a los comerciantes cuando estos “neceaban” por sus derechos : Yo digo y si quieren escuchan.
PD: Mis criticas al evento sobre Roldos van del lado de que en una feria de tintes masivos el publico debe ser leido de forma tal que se tome en cuenta la novedad del tema para ellos, moldear las formas del discurso para hacerlo interesante para los jóvenes y lograr la inclusión. Aunque esto nos preocupa a los que somos mercachifles de la comunicación, claro.


