
Castrar al otro, cortarle la cabeza sacándole primero los ojos. Ojos que pondremos en la cabeza de una calavera para que mientras separamos de un tajo el cuerpo, tengamos la ilusión de ser observados.
Si la situación hipotética narrada la pusiéramos en práctica con alguien que nos remueve, para mal y no como digestión, las vísceras, solo de imaginar que la ponemos en escena quizás algunos nos sentiríamos bien. O soy sádica sin pasar al acto y no me he dado cuenta todavía.
Quise dejar un día de por medio para escribir este artículo o lo que sea. Porque yo deseaba sacarle los ojos a una situación que de hipotética no tiene nada. Posee eso si hipopótamos maliciosos que quieren hacer su voluntad para beneficiarse con el poder.

Alberto Acosta dijo que “El ejercicio del poder, por el poder, corrompe”. Se defendía de los embates del gobierno aduciendo que era democrático escuchar a todos. Su actitud para mi es correcta pero eso no es democracia. La democracia es el gobierno de la mayoría y es una mierda, lo que Acosta hizo fue escuchar a todos y me van a disculpar pues no quiero ser ofensiva, pero entre los Asambleístas de Alianza País no todos llegan al nivel de Pablo Lucio Paredes, que por muy centro derecha que sea tiene puntos que defender respecto a la generación de riquezas en un modelo social.
¿O acaso Ecuador va a ser el Vaticano pero del socialismo? Y hablo del puro discurso del gobierno que de socialista no tiene ni el color, las acciones ni el futuro.

Pues bien, creo que es correcto escuchar a todos y bien por Acosta, que eso no es democracia sino tolerancia, inclusión y no se que más. Quizás es un nombre que se perdió afortunadamente, me alegro porque rara vez encuentro uno en la vida política.
En la Asamblea hay devotos del presidente aconsejado por su cónclave de brujas que sabemos quienes son, el publicista, el que armo su propio reality de negociaciones de deuda y otros que no me atrevo a identificar todavía. Los devotos son bastante mediocres en el discurso y fundamentalistas aburridos, claro.
Otros que se ilusionaron con la idea de cambiar las políticas sociales y económicas del Estado. Los brillantes que por lo general no se meten en política porque el populismo (si, para ganar en países pobres e ignorantes hay que vender, gritar, asustar, apadrinar a la audiencia entiéndase votantes) y que aportan con sus lecturas y buen juicio, estos son jóvenes y se me ocurren como ejemplo María Paula Romo y Norman Wray. 
Un grupo que ha encontrado la oportunidad de insertar en la agenda del país temas como la plurinacionalidad y otros de inclusión a minorías siempre dejadas de lado.
Los guayacos que fueron a defender a su líder, las bellas que paradójicamente se han juntado como en el colegio. Aparecen hasta en las fotos juntas, todas son rubias falsas, la una tiene la nariz operada, a la otra se le nota menos y su porra de cheerleaders es ¿Adivinen? NO AL ABORTO.
(Caricatura de Bonil que me pasó Diego H)
Pues bien, Alberto Acosta de seguro cometió errores y creo que el más grande fue huir del conflicto. Aunque es comprensible, me da pena que a Correa y a sus panas les den el gusto.
Yo no pienso con el intestino delgado y el grueso, el mio, es medio genial pero solo acepta conversar sobre Literatura. Por eso, le doy mi apoyo pero no a Correa puntualmente, sino a ciertos ministros que son honestos y a los artículos que si variaban las reglas del juego. A la gente brillante que cuajó la idea y a quienes se sumaron en el medio camino. Espero que las Autonomías provinciales y regionales sean ya una posibilidad para el Ecuador
A el, no quisiera tener que darle mi mano. Por razones electorales presionó a un hombre que cumplió su trabajo y pidió más tiempo para una labor que hecha bien una vez en la historia podía promover el cambio inclusivo en los mejores términos. Porque de seguro le apuró el publicista por que “Después perdemos”, la cuota política de las amnistías que hay que incluir en el reality y quien sabe que otras cosas que van más allá de mis simplonas inferencias.
Aún hoy le agradezco al Economista cambiante, que cuando todavía no estaba ensalzado por sus panitas, fue gestor de una apertura que generó proyectos y cambios poco recogidos por la prensa o recogidos con tanta sequedad que hasta causa desconfianza, esta apertura ,hoy, pese a que él se confundió bastante , todavía existe.

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Es la gracia de ser intolerante. Puedes aprender a simular que ahora si crees en aquello de que todos poseen particulares características que los hacen únicos e irrepetibles, que a pesar de su ignorancia, que debes comprender y diseccionar esta ignorancia para realmente quererlos. Pues no fue su culpa. De seguro mi compañero tuvo una madre cuyos saberes eran escasos y el se crio alegre. Jamás quiso suicidarse, los intentos fallidos no se encuentran en su historial. Y cuando tuvo problemas aprendió a superarlos con entereza. Porque así es la vida en un mundo mas simple, la versión censurada por mis intentos de ser tolerante, la original decía: en el mundo de los simples.



